LAS SIETE MARAVILLAS DEL SISTEMA SOLAR: 4.El Cinturón de Asteroides

Aún no se conoce con certeza el origen de este basurero cósmico de residuos inexplicables, sólo se sabe que está compuesto por restos de la formación del Sistema Solar.
Entre las órbitas de Marte y Júpiter, y a 2.8 UA (420 millones de kilómetros aprox.), se encuentra esta región conocida como Cinturón de Asteroides. Se trata de una especie de “anillo” que alberga multitud de objetos irregulares denominados asteroides.
Se pensaba que, posiblemente, ahí habría existido un planeta, el cual se había pulverizado y que lo que se observaba eran los restos de una catástrofe. Sin embargo, hoy en día los científicos han llegado a la conclusión de que nunca lo hubo, debido a que la atracción gravitatoria de Júpiter y los demás planetas haría imposible que los materiales se fundiesen para formar uno nuevo.
Se estima en 160 millones de kilómetros, la región abarcada por estas rocas, las cuales se encuentran dispersas a través de todo el volumen de la órbita. Algunas son pequeñas de apenas un par de metros, otras, mayores que ciudades.
El cinturón probablemente contiene millones de fragmentos rocosos, pero pese a ello, si todos los asteroides se comprimieran en uno sola piedra, ésta sería más pequeña que nuestra Luna.

Los astrónomos afirman que se pueden aprender más cosas sobre la historia de nuestro sistema solar estudiando los cuerpos pequeños que contiene, como por ejemplo los asteroides. Esto se refiere a aspectos relacionados con su desplazamiento, cómo les afectan los planetas gigantes y cuál es su destino… qué les ocurrirá.
Muchas películas populares han retratado al cinturón de asteroides como una “pista de obstáculos cósmica”, un lugar en el que las “naves espaciales” esquivan enormes rocas que chocan constantemente y se empujan, pero… ¿está realmente congestionado el Cinturón de asteroides?, ¿han representado fielmente las películas la situación real en esta misteriosa región de nuestro Sistema Solar? Sorprendentemente el Cinturón de asteroides no siempre ha sido representado con precisión en el cine, ¿por qué?... responde AMY MAINZER de la NASA “Si estuviésemos orbitando un asteroide dentro del cinturón no seríamos capaces de ver las grandes superficies llenas de cráteres de otros asteroides que pasasen volando junto a nosotros, de hecho sólo nos parecerían puntos de luz lejanos, eso es debido a que la separación media entre la mayoría de los asteroides del cinturón es mayor que su propio tamaño, así que nos parecerían puntitos”. De hecho, la distancia media entre dos asteroides puede ser de un millón y medio de kilómetros.

Sin embargo, entre este vasto mar de rocas de formas raras hay una bola redonda: Ceres.
Ceres es el asteroide más grande del sistema solar. Esta impresionante roca de 965 kilómetros de diámetros supone un cuarto de toda la masa del cinturón de asteroides. A pesar de que la mayoría de los asteroides del cinturón tienen forma de terrón o patata, Ceres es diferente, pues posee un tamaño que le permite tener masa y gravedad suficientes para aplastarse a sí mismo y tener una forma redondeada.
Fue debido a su forma esférica, que Ceres ha sido ascendido; recientemente los científicos lo han catalogado como “Planeta Enano”, la misma designación que se da a Plutón. La visión actual sobre Ceres es que no es lo suficientemente grande para ser considerado un planeta, pero sí es lo bastante grande como para tener una forma más o menos esférica aunque no posee el tamaño necesario como para ser un auténtico planeta.
Pero Ceres no es el único elemento que se destaca en el cinturón, pues también existen otros 3 asteroides que, debido a su tamaño, son considerados como los más sobresalientes en esta región. Más de la mitad de la masa total del cinturón está contenida en estos cuatro objetos de mayor masa: Ceres, Palas, Vesta e Higia. La mayoría de cuerpos que componen el cinturón son mucho más pequeños.
Asteroide Ceres

Asteroide Vesta
Esta cuarta maravilla no sólo cuenta con objetos únicos desde la formación de nuestro sistema solar, sino que además alberga potenciales armas de destrucción masiva. En la historia del Universo, muchos asteroides han escapado desde los confines del cinturón y se han dirigido a diferentes lugares, entre ellos la Tierra.

Los objetos cercanos a la tierra o NEO en inglés (Near Earth Object) son rocas cósmicas como asteroides o cometas que impactan contra la superficie de la tierra casi todos los días.
Los astrónomos están en permanente observación de los objetos cercanos a nosotros, los objetos que atraviesan la órbita de la tierra alrededor del sol, porque en ocasiones éstos podrían llegar a chocar contra la superficie y si son lo bastante grandes pueden causar una enorme destrucción.
El 14 de abril de 2010, cámaras captaron un feroz asteroide de un metro y medio que cruzaba el medio oeste de los EEUU, afortunadamente la roca cósmica se deshizo en pedacitos antes de impactar contra el suelo.
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Pero en el pasado, los impactos de asteroides grandes han creado cráteres gigantescos e incluso han provocado fenómenos de extinción en masa como el asteroide de Chicxulub que exterminó a los dinosaurios.


Cráter Arizona, EEUU (izquierda) y Cráter Western, Australia (derecha)

Cráter Québec, Canadá
En los últimos miles de millones de años la tierra ha sido alcanzada muchas veces por asteroides de diversos tamaños. El impacto ocurrido hace aproximadamente 65 millones de años y que tal vez extinguió a los dinosaurios fue un ejemplo de un objeto de unos 10 kilómetros de diámetro que impactó con lo que hoy es México y causó enormes ramificaciones globales por toda la tierra.
Numerosos estudios espaciales siguen actualmente todos los objetos cercanos a la tierra lo bastante grandes como para destruir una ciudad moderna o peor aún, provocar una catástrofe global.

Se conoce a la mayoría de objetos que rondan los 2 kilómetros y que pueden cruzarse con la órbita de la tierra, así que el esfuerzo ahora es intentar encontrar los objetos tamaño estadio que, aunque no devastarían totalmente a la tierra, causarían bastantes problemas si impactasen.
El cinturón de Asteroides, aunque poco conocido, nos sorprende por la enormidad de objetos que posee y por la inmensa región que abarca, lo cual lo ha ubicado como la cuarta maravilla de nuestro sistema solar.